Podemos ha pasado de reivindicar el Dos de Mayo a encabezar una macro plataforma electoral que velará por los intereses de todos los nacionalismos periféricos en Madrid.

Extracto:

De ‘patria’ a ‘país de naciones’ en seis meses

Según Enric Martínez, profesor de Ciencias Políticas y Sociología y antiguo miembro de Podemos, contrario a las tesis nacionalistas y por ello purgado por el aparato, el viraje filo-nacionalista en el discurso del partido se debe a una doble causa. La primera tiene que ver con el “dogmatismo” de la actual dirección: “comulgan con tópicos sin una base intelectual solvente según los cuales habría que proteger a unas nacionalidades supuestamente oprimidas. Pero es justo al revés: los catalanohablantes, por poner un caso, suelen disfrutar de mejor posición social que los castellanohablantes”.

La segunda causa que ha llevado a los de Iglesias a asumir gran parte del corpus ideológico nacionalista tiene que ver, según Martínez, con el oportunismo táctico. El fracaso organizativo en la mayor parte de las regiones ha empujado a Podemos a incorporar partidos y organizaciones que ya existían: “En Cataluña ha sido un verdadero desastre, apenas hay estructura. Las purgas y favoritismos debilitaron mucho el partido. Tu futuro dependía de tus conexiones personales con el ‘Clan de Somosaguas’ o de pertenecer a la organización independentista Procés Constituent, instalada en el seno de la organización en Cataluña con el beneplácito de la dirección nacional”. Las purgas y maniobras para colocar a los afines se produjeron en todos lo territorios, así, como “apenas quedaba militancia, la dirección optó por juntarse con partidos como ICV, Compromís y Anova que sí disponían de una organización de afiliados y cuadros consolidada, además de espacios electorales gratuitos en las televisiones y radios públicas”.

De modo que, “si bien al principio renegaban de lo que llamaban ‘sopas de siglas’, llegó un momento en que consideraron que asociarse con partidos ya existentes y perfectamente consolidados, era la única forma de ganar terreno rápidamente en aquellos territorios. Y esos partidos han sido, la mayoría de las veces, partidos soberanistas como ICV, Compromís y Anova”. Son partidos, además, postmaterialistas, esto es: “ya no les importa tanto la redistribución económica, reivindicación histórica de la izquierda, porque el grueso de sus afiliados y votantes son de clase media con sus necesidades materiales cubiertas”.

Anuncios